¿Quién dijo que camino al infierno no hay risas?
Bad Lieutenant, la última película de Werner Herzog (persígnense, animales) es un glorioso viaje de cine negro policial que se niega heroicamente a caer en moralejas ni a condenar a priori a sus protagonistas. Esta libertad permite una deliciosa actuación de Nicolas Cage como un policía corrupto, cocainómano, paranoico, fumador de rocas lunares que alucina con iguanas, quien decide lidiar con las consecuencias de sus cínicas acciones... con acciones aún más cínicas.
Herzog filma la película sin la crueldad excesiva que ha rampado hasta la náusea en los últimos estrenos de acción, pero no por ello sacrifica una visión implacable y sin concesiones. Estamos aquí para asistir a un retrato de la vida y obra de Terrance McDonagh (Cage), no para repartir panfletos moralistas ni para construir excusas para ver balas, sangre y entrañas.
Trama básica. Terrance McDonage es teniente de policía en New Orleans post-Katrina. Un accidente lo ha dejado con dolor crónico de espalda, que combate con la ayuda de drogas prescritas y no prescritas, legales e ilegales. Como consecuencia camina con la frente paralela al piso, como si sus piernas fueran tablones rígidos. Por su cara desfilan tics productos de la agonía, las drogas y el autodesprecio.
Un día es llamado a investigar una masacre de una familia, aparentemente ligada a tráfico de drogas. Así comienza la trama básica que construirá los rieles sobre los cuales Cage brinda una de sus mejores actuaciones de los últimos tiempos: suda, grite, carcajea, los ojos se salen de sus orbitas y las manos se le empuñan como rocas.
Sus cercanos están compuestos por su novia Frankie (Rosario Dawson), con quien mantiene una relación descrita impecablemente por los Rolling Stones 'siempre habrá un espacio en mi estacionamiento / si necesitas un poco de coca y simpatía'. Ella es prostituta, y al parecer él no tiene problemas con eso (excepto cuando los clientes se pasan de listos). También existen su padre, alcohólico reincidente que asiste a Alcohólicos Anónimos, y su pareja cuarentona, también bebedora compulsiva de cerveza. Ambos personajes, si parecen habitar al filo de la autodestrucción, son en realidad seres cálidos sin maldad, sólo necesidad.
A pesar de lo descrito, Herzog y Cage rescatan a Terrance de ser un personaje de cartón piedra. Sí, puede ser un bastardo sin alma, un muerto ambulante, pero también puede perdonar y mostrar la herida. Lo menos importante de la película es su trama; es un ejercicio en estilo, no sólo visual, sino en contenido, como el verdadero Hard Boiled.
Torrent
A sacar algo del camino. No tiene nada que ver con esa otra gran película de Abel Ferrara con Harvey Keitel, Bad Lieutenant. Si no la han visto, véanla.

